"La sátira es
el arma más eficaz contra el poder. El poder no soporta el humor, ni siquiera
los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de
sus miedos". Esto decía el autor de más de 100 obras teatrales, Dario Fo.
Algunas de sus obras se caracterizaban por tener un alto
componente de crítica contra la política o contra la Iglesia, como es el caso
de “Misterio Bufo”, que a base de un humor quizás demasiado excesivo para la época
-corría el año 1969- se ganó múltiples polémicas con el Vaticano y la
consecuente censura.
LOS AÑOS DE PLOMO
“Muerte accidental de un anaquista” fue estrenada en 1970 en una época convulsa en Italia. La inflación económica que vivía el país la acompañó un auge del fascismo en las denominadas Brigadas Rojas, que daban caza a los militantes de partidos de izquierdas. Así pues, Dario Fo publica esta obra basada en la muerte de un ferroviario anarquista, aunque tiene que hacer una analogía para evitar la censura de su obra, así que la situa en Nueva York en 1921. Con esta obra da inicio a una época de teatro político, prácticamente militante en el que usa la sátira y la crítica para remover las elites políticas de su país.
Fo no era un seguidor político como muchos, era un “anarquista”,
alguien que iba en contra de los moldes que la sociedad había creado y así lo
expresaba en sus obras. “L’anomalo bicéfalo” cargaba de una
manera sutil y cómica contra el polémico ex primer ministro italiano, Silvio
Berlusconi, con el que no estaba de acuerdo en las medidas políticas y el rumbo
que el país transalpino había tomado. No
obstante, no se enfrentó únicamente a la censura en su país, sino que en
Estados Unido sufrió también la censura por parte de Ronald Reagan, que
prohibió la entrada de su obra al país americano.
Su teatro buscaba la denuncia y el compromiso social. " El espectador es como un gato, le gusta que le acaricien pero se le tiene que azuzar de vez en cuando". A través de la sátira y de un humor que rozaba el absurdo, Fo buscaba la incomodidad en el espectador, instigándole a pensar y a hacerse preguntas. Su obra fue siempre ligada con la sociedad y con los oprimidos, tal y como aseguró al recoger el Premio Nobel de Literatura.
Su teatro buscaba la denuncia y el compromiso social. " El espectador es como un gato, le gusta que le acaricien pero se le tiene que azuzar de vez en cuando". A través de la sátira y de un humor que rozaba el absurdo, Fo buscaba la incomodidad en el espectador, instigándole a pensar y a hacerse preguntas. Su obra fue siempre ligada con la sociedad y con los oprimidos, tal y como aseguró al recoger el Premio Nobel de Literatura.
En sus últimos años de vida, se afilió al Movimiento 5 Estrellas, creado por el también humorista Beppe Grillo. No era un partido
político ortodoxo. Es un movimiento que aboga por agua pública, transporte,
desarrollo, conectividad y medio ambiente, algo totalmente distinto a los
partidos políticos que existen actualmente. Aboga, en definitiva, por la justícia y la igualdad
LA SANTA TRINIDAD
"Misterio Bufo" y "El Papa y la Bruja" constituyen sus dos obras más emblemáticas en el apartado de crítica al Vaticano. En "El Papa y la Bruja" Fo apunta directamente al Papa Juan Pablo II, en una satirización de su figura, haciéndolo pasar por un Papa que promulga a favor de la droga, el uso de anticonceptivos o el retorno del Vaticano a la pobreza. Su obra fue pasara por la censura. También atió a Benedicto XVI, al que se refirió como " ese plenipotenciario del Vaticano" y le criticó por su misógina visión de la mujer.
El Vaticano y los poderes políticos ocuparon gran parte de su obra, en una crítica contínua que usaba el humor como arma predilecta, ya que según el autor, "el poder no soporta el humor". A pesar de su talante combativo y transgresor, salvó de la "quema" al Papa Francisco, asegurando que es "un hombre excepcional".
LA SANTA TRINIDAD
"Misterio Bufo" y "El Papa y la Bruja" constituyen sus dos obras más emblemáticas en el apartado de crítica al Vaticano. En "El Papa y la Bruja" Fo apunta directamente al Papa Juan Pablo II, en una satirización de su figura, haciéndolo pasar por un Papa que promulga a favor de la droga, el uso de anticonceptivos o el retorno del Vaticano a la pobreza. Su obra fue pasara por la censura. También atió a Benedicto XVI, al que se refirió como " ese plenipotenciario del Vaticano" y le criticó por su misógina visión de la mujer.
El Vaticano y los poderes políticos ocuparon gran parte de su obra, en una crítica contínua que usaba el humor como arma predilecta, ya que según el autor, "el poder no soporta el humor". A pesar de su talante combativo y transgresor, salvó de la "quema" al Papa Francisco, asegurando que es "un hombre excepcional".
Cumpliéndose hoy un año de su muerte, es importante destacar
la figura de este dramaturgo que expresaba su malestar político y, en general,
con la sociedad. Era una “cara conocida” que no tenía miedo alguno a expresarse
libremente, obviando las críticas o las consecuencias que sus declaraciones
pudieran tener. Era alguien que además de hablar, actuaba ante las injusticias
tanto políticas como sociales. Falta gente que diga cómo son las cosas y cómo
deberían ser realmente en la sociedad de hoy en día.
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